“Cuando se muera la vieja del tercero, dice mi madre, que vamos a Okupar su casa.”
Esta conversación entre los niños del barrio no debería sorprender a Cris, y mas sabiendo en el tipo de barrio que vivía. Pero solo el saber que ella, con 45 años y consumida por un cáncer terminal, era “la vieja del tercero” y que su única, supuesta, amiga, dentro de aquella infame barriada donde solo había delincuencia y maldad, la visitaba, solamente, para calcular como oKuparía su vivienda tras su muerte. Hizo que aquellas palabras le afectaran sobre medida, logrando que entrara en una depresión, mayor de la que ya tenia, que la hizo estar días llorando sin poder salir de su casa. En medio de aquella depresión y en los momentos de mayor crisis, se planteo, incluso, el suicidarse y abandonar lo único que tenia en la vida, que era la casa por la que sus vecinos le deseaban la muerte y la que ya le habían intentado arrebatar en otras ocasiones, convirtiéndola así en la principal de sus preocupaciones y en una de las causas de que su vida no hubiera sido, ni por asomo lo que ella había deseado.