
Lo menos que le gusto al nuevo inquilino de su nueva casa era la decoración de estilo egipcio que le había dado su antigua dueña, y sobre todo la inscripción del salón que ponía que “el que se atreva a perturbar la tranquilidad de su hogar pagara con su vida”. Al ver la inscripción, el nuevo okupa la miro con desdén y se limito a decir “maldita vieja loca, en vez de comprar cervezas se puso a comprar estatuas y papeles viejos, así le fue”, y siguió de largo en busca de cosas de mas interés. Lo mas que le gusto al nuevo inquilino fue la bañera de Hidromasaje, donde se las prometía muy felices con su parienta. La verdad es que tanto lujo en medio de una urbanización de Ocupas, en la que apenas había nada para vivir, era como llegar al paraíso. A las horas llegaron el resto de la familia para ver su nueva casa y repartírsela como si fuera un botín.