
La madre se quedo con el niño en el hospital, mientras Manolo regresaba a la casa, con el claro propósito de tomar sus cosas y destruir aquella casa, que definitivamente había sido la causante de la muerte de su hijo y la de intentar asesinar a su otro hijo. Y todo ello ante la imposibilidad de llamar a la Policía, ya que no podrían ni justificar el hecho de estar en aquella propiedad que no podía acreditar como suya. De camino a su casa maldecía el momento en que se les ocurrió tomar aquella casa, al igual que maldecía a su antigua propietaria, como la causante de todo lo que le estaba pasando, jurando arrasar todo aquello que tanto daño le había hecho. Pero el propósito se vio interrumpido, por la presencia de dos señores en la entrada de su casa, que con un leve gesto para mirar una foto les basto para encaminarse en dirección a Manolo y sin mediar palabra sacar una pistola con silenciador y descargar sobre el cuerpo de nuestro Okupa, el cargador completo hasta dejarlo tendido muerto en el suelo, sin llegar a tener una explicación clara de cómo en solo dos días su vida y la de los suyos había pasado a valer tan poco como la de la antigua propietaria de su flamante adquisición.